
Parece una telenovela. No, no me refiero a la última película de Woody Allen, la tan mediática en nuestro país 'Vicky Cristina Barcelona', que por cierto no es que esté entusiasmando por Cannes pero parece que funciona como mezcla de divertimento ligero, historia pasional y guía turística.
Me refiero a la historia de encuentros y desencuentros (acordes y desacuerdos que diría el que tradujo la colaboración entre Allen y Sean Penn) entre Woody y el rodaje de futuras pelis en España.
Jaume Roures, el jefazo de Mediapro, anunció rimbombantemente hace unos meses que el neoyorkino no rodaría sus próximas películas -es decir, las que tiene acordadas con la productora- ni en Barcelona ni en el resto de España 'por presiones mezquinas'. Todo parece estar relacionado con las subvenciones que pudo haber para hacer la película y, además, las exigencias derivadas de ellas.
Ahora resulta que Allen dice que quiere rodar de nuevo en España y que le gustaría hacerlo en San Sebastián, Madrid e incluso otra vez en Barcelona. Todos ellos lugares del agrado del cineasta (igual que Oviedo y Bilbao) y donde piensa que podría pasar una temporada agradable con su familia.
Dichos planes entran en contradicción con las palabras del gran magnate del audiovisual en nuestro país. Todo esto, obviamente, sería para su película de 2009, porque este año está haciendo un film en su ciudad natal, Nueva York.
Al poco tiempo, Roures ha hecho unas declaraciones en las que comenta que no era Woody el que estaba harto de la situación, sino él mismo. En las mismas, recula bastante y señala que 'difícilmente' se va a rodar otra vez en Barcelona. Además, ahora no descarta la posibilidad de que se ruede en otras ciudades españolas.
Total, que nos esperan varios capítulos más para saber si tendremos al genio neurótico de nuevo por nuestras tierras....