Leer la cinefilia que ha publicado Carlos sobre la magnífica Doce monos me ha traído a la memoria, aunque por cuestiones que no vienen al caso nunca le tengo lejos, el genio de Chris Marker y esa pequeña joya que es La Jetee. Para todos aquéllos de vosotros que no tengáis el placer, aquí dejo el enlace donde podréis ver la película con subtítulos en castellano, para que no haya excusas.
Si, después de verla, algun@ aún se pregunta por el motivo por el que Marker rodó La Jetee usando casi exclusivamente imágenes fotográficas (¿no es evidente en el propio filme?), apunto una pequeña anécdota que a mí me gusta mucho. Marker era apenas un niño cuando le regalaron un ‘Patheorama’, un objeto pequeño y rectangular a través del cual, pegando el ojo a una lente del tamaño de una moneda en un extremo del artilugio e insertando un trozo de celuloide en el otro, era posible, moviendo una manivela, ver fragmentos de película fotograma a fotograma. Para hacer el tema más interesante, la compañía que manufacturaba el producto comenzó a vender rollos que contenían fotografías sueltas de películas de éxito. Marker no tardó en conseguir material traslucido para dibujar sobre él las aventuras de su gato y pasarlas a través del ‘Patheorama’ de la misma forma, mediante viñetas con bocadillos incluidos. Un día trajo a un amigo a ver su primera película, su obra maestra. ‘No es una película’, sentenció éste. ‘Las películas se mueven, estúpido’. Treinta años más tarde Marker terminaba La Jetee.
