Como no siempre voy a escribir yo, rescato lo que escribió sobre ella Juan Antonio Bermúdez en Cinestrenos.com:
C.C. Baxter era como Robinson Crusoe, un náufrago entre ocho millones de habitantes. Pero un día vio pasos en la arena, los siguió y encontró a la ascensorista más guapa de la historia del cine. Es nochebuena y los empleados de la planta 29 celebran una fiesta desenfrenada y hortera. Baxter, algo borracho, arrastra a la señorita Kubelik a su despacho de recién ascendido. Ella está triste pero le sigue la conversación amablemente. Le presta su espejo para que pueda ver cómo le sienta su sombrero nuevo y él se da cuenta de que es el mismo espejito roto que había encontrado unos días antes en su famoso apartamento picadero: la ascensorista de sus sueños es la amante de su jefe. Amargo, transfigurado, patético, Baxter abandona la fiesta.
